PASO 3: instalación del microprocesador
Una vez que la palanca esté totalmente levantada,
podemos proceder a insertar el microprocesador de la
forma que nos aseguramos en el paso 1. Debería
entrar sin problemas presionando ligeramente. En caso
contrario, asegurarnos de que está bien situado
y la posición es la correcta.
 Inserción
del micro. Nótese
la flecha del micro, coincidente con la de la placa
base, en la esquina inferior izquierda.
Una vez dentro, podemos proceder a bajar la palanca
y dejarla como estaba inicialmente. Ahora nuestro microprocesador
ya está montado y bien sujeto.
PASO 4: contacto térmico
Como señalamos en las condiciones previas
a este montaje, puede ser que nuestro ventilador/disipador
ya tenga incorporada una pequeña capa para que
en contacto con el microprocesador, permita una correcta
transmisión del calor. Si es así, casi
siempre hay que quitar un pequeño plástico
que lo cubre y permitir un buen contacto. Procederemos
a quitarlo, quedando entonces de la siguiente manera:

La zona rosada es la que contactará con la
superficie del microprocesador una vez instalado.
Sin embargo, también es muy común como
dijimos no tener este capa termoconductora, para lo
cual deberemos aplicar la mencionada masilla, generalmente
denominada "de silicona". En caso de ser un
microprocesador que tiene una gran superficie de contacto,
será necesario aplicar esta masilla de forma
generosa y extenderla posteriormente con algún
elemento plano, como la punta de un destornillador o
cualquier otro elemento similar, con la precaución
de no dañarlo.

Si el procesador que tenemos es como el que nos ocupa
en este artículo, un Pentium III o de similares
características físicas, tan solo deberemos
aplicar esta masilla a su reducida superficie de contacto.
Como en el caso anterior, podemos usar un destornillador
plano para repartir la masilla uniformemente hasta que
quede cubierta toda la superficie.
 Destornillador
plano con masilla para aplicar al micro.
 Núcleo
del microprocesador con la masilla.
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