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Este es el último paso de montaje
en el interior de la placa base para que nuestro PC
arranque y podamos configurarlo e instalar el sistema
operativo deseado. En nuestro ejemplo solo insertaremos
la tarjeta gráfica pero antes de proceder a su
montaje veamos que función realiza dentro del
ordenador.
Una tarjeta gráfica cumple con la función
de intérprete, es decir, se encarga de traducir
los gráficos y caracteres que aparecen en la
pantalla a datos interpretables para el microprocesador
y viceversa. Cuando trabajamos en un entorno de tipo
texto, el ordenador sólo transmite caracteres,
por lo que la tarjeta se limita únicamente a
convertir los bits enviados en la letra o el número
correspondiente.
Pero cuando nos adentramos en el mundo de los entornos
gráficos, la cosa se complica: el monitor
no entiende cuadrados, curvas o círculos. Es
necesario, por tanto, enviarle los datos correspondientes
a cada unos de los pixels de la pantalla.
Al principio se utilizó ampliamente
la tecnología de frame buffers, es decir,
tarjetas con una determinada cantidad de memoria que
controlaban la "maquinaria" de vídeo
y que eran controladas, a su vez, por el procesador
central. Pero dado que todo el trabajo era llevado a
cabo por el procesador central, ésta no era una
solución adecuada.
La aparición de aceleradoras gráficas
supuso un importante alivio para el sistema de vídeo.
Aunque dentro de estas hay que distinguir entre las
que están dotadas con un coprocesador y las que
incluyen un acelerador. Los coprocesadores disponen
de memoria propia, utilizada por estos para el almacenamiento
de datos, y son programables al 100 %. De este modo,
el procesador principal dedicará solo una ínfima
parte de su tiempo a las tareas gráficas.
Aunque los coprocesadores son la mejor opción
por ser los más rápidos y flexibles, no
hay que perder de vista que las tarjetas que los incorporan
resultan más caras.
Ahora vamos a dar una serie de consejos para poder
adquirir una buena tarjeta gráfica.
- Si trabaja habitualmente
con tratamiento de textos, una resolución bastante cómoda
es la de 800 x 600 con 256 colores, por lo que lo mínimo
exigible es 1 Mbyte de DRAM.
- Continuando con el sector
ofimático, si lo nuestro son las
hojas de cálculo y bases de datos, conviene optar por un modelo con
2 Mbytes de DRAM y trabajar con una resolución
de 1.024 x 768 y 256 colores.
- Si nos dedicamos a tareas
de diseño y multimedia, nuestra elección debe encaminarse
a modelos con al menos 2 Mbytes de VRAM. Si trabajamos
con resoluciones de hasta 1.024 x 768 y 256 colores,
la memoria DRAM es suficiente para cubrir nuestros requisitos,
pero de ahí en adelante es aconsejable optar
por la memoria VRAM, que es más rápida.
- Por último, si nuestras
aplicaciones cotidianas se centran en el mundo de la
edición de imagen, los requisitos mínimos que
debemos exigirle a nuestra tarjeta son 4 Mbytes de VRAM
y una resolución de 1.280 x 1.024 pixels.
- Para la última generación
de juegos en 3D, necesitaremos una tarjeta gráfica
que sea capaz de renderizar (básicamente mover)
todos los datos necesarios para conseguir la mejor relación
entre la resolución a la que veamos el juego
y el rango de "refresco" (cantidad de imágenes
por segundo). Estas últimas son un mundo un poco
diferente, ya que contienen sus propios microprocesadores,
procesadores de imagen en 3D, y mucha memoria (muy rápida)
que ronda los 32 MBytes. Día a día aparecen
más y mejores tarjetas gráficas y aceleradoras
que sean capaces de mover, los cada vez más complicados
gráficos de los juegos.
Una vez adquirida la tarjeta que mejor se adapta
a nuestras necesidades, debemos introducirla en uno
de los slots o ranuras de expansión dentro de
la placa base, cuidando de si es una tarjeta de tipo
ISA(muy antiguas, hoy prácticamente inexistentes
en el mercado), tipo PCI (muy utilizados actualmente)
o AGP (el más rápido y moderno
slot de conexión de tarjetas gráficas,
que implementan una mayor velocidad debido a la comunicación
directa de la tarjeta con el microprocesador), fijándola
después con un pequeño tornillo.
Es aconsejable, salvo que no contemos con tarjeta y
slot AGP, que la tarjeta gráfica sea de tipo
PCI, ya que este tipo de bus permite una frecuencia
de reloj mucho más rápida que la de tipo
ISA, con la consiguiente ganancia de velocidad a la
hora de presentar gráficos.
6. FIN DEL MONTAJE
Ya hemos terminado de montar nuestro PC, pero antes
de cerrar la carcasa es muy conveniente encender el
sistema para asegurarnos que los indicadores del panel
frontal están correctamente conectados y funcionan
sin problemas. De no ser así, apagaremos y procederemos
a corregir el defecto; normalmente será algún
cable mal insertado o alguna posición cambiada.
Una vez hecha esta comprobación, procederemos
al cierre de la caja y a la conexión de los periféricos,
monitor, ratón y teclado a los conectores correspondientes.
El cable del monitor irá al conector que quedará
por la parte posterior de la caja donde situamos la
tarjeta gráfica, el del ratón irá
a uno de los conectores del puerto serie o PS/2 ( a
los que antes hicimos referencia ), y el del teclado
al conector circular que se encuentra también
por la parte posterior de la carcasa.
Ya hemos finalizado de montar por completo un PC
básico. Ahora solo falta arrancar, comprobar
su perfecto funcionamiento y configurarlo lo mejor posible.
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